Paco Díaz

Paco Díaz, licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, vive y trabaja en Madrid.

Entre las exposiciones recientes hay que destacar las individuales “Père-Lachaise”, Colegio de España de París; “Al fin una casa”, Centro Cultural Pérez de la Riva de Las Rozas; “Migraciones”, Centro Cultural Moncloa de Madrid; “Ciudad Invisible”, Centro de Arte Tomás y Vlaliente (CEART) de Fuenlabrada; “STALKER”, Galería La Isla de Madrid; “ABDUCIDOS”, One Shot Hotel Prado Madrid y las colectivas “Pintura 9X2”, Instituto Cervantes de Casablanca y la Muestra Internacional de Fotografía “Olhares de futuro”, Castelo Branco. Ha participado en ferias y encuentros como ARCO, ENTREFOTOS, FLECHA, WE ARE FAIR!, LA NEW FAIR o el Nemo Art Festival de Córdoba.

En los últimos años ha tenido el honor de recibir varios premios y menciones, entre los que destacan el primer premio XLV Concurso Internacional de Pintura Villa de Fuente Álamo (2017); mención de honor XIX Concurso De Artes Pásticas Cámara de Comercio de España en Francia (2017); premio adquisición XXIII Premio Internacional de Pintura Francisco Zurbarán (2017); mención de honor XXVI Premio de Pintura Antonio Arnau, Quintanar de la Orden (2017); premio Fondo Adquisición Antonio López García (2016); premio Fondo Adquisición XV Certamen Cultural Virgen de las Viñas (2016); XXXVIII Premio Nacional de Pintura Casimiro Sainz (2015); primer premio en XXVII Concurso de Pintura Francisco Pradilla (2014); segundo premio del XIV Premio de Pintura Timoteo Pérez Rubio (2014); primer premio en el X Certamen Nacional de Fotografía Francisco Fernández, en Torreblascopedro, Jaén (2013) o el Premio Fundación Marazuela del Ayuntamiento de Las Rozas (2013).

Desde hace años realizo fotografías, dibujos y pinturas en donde el paisaje y la arquitectura son el medio para hablar de la necesidad de encontrar un lugar de acogida. De nuestro afán por trascender, cruzar fronteras, elevarnos para poder ver aquello que permanece oculto desde nuestra posición de partida. O del miedo a lo desconocido cuando nos adentramos en territorios alejados del hogar.
Creo imágenes de dos tipos: las que tienen el afán de desconcertar porque lo que muestran podría ser real, y luego, aquellas que hasta un niño ve como algo irreal, un artificio contextual que forma parte de un mundo paralelo con sus propias reglas. Algo no muy lejano a las bóvedas barrocas, cuyo objetivo era hacer creíble lo imposible, el paraíso.